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Del envejecimiento patológico al envejecimiento exitoso: el papel del cuidado domiciliario de los ancianos.

Cuidado de mayores y personas dependientes.

Del envejecimiento patológico al envejecimiento exitoso: el papel del cuidado domiciliario de los ancianos.

Cuando hablamos de envejecimiento debemos aclarar desde qué perspectiva se habla.

Desde el punto de vista neuropsicológico, el envejecimiento se expresa en forma de cambios cerebrales que tienen que ver con su  peso,  tamaño y  fisiología y  que  llevan encadenadas un conjunto de implicaciones sobre las capacidades mentales del anciano, sobre sus emociones y su conducta.

El envejecimiento, como cualquier otra etapa del ciclo vital humano, es un proceso natural cuyo transcurso viene determinado por la interrelación de factores biomédicos (altamente dependientes de nuestra herencia genética y nuestro estilo de vida) y de factores  contextuales (físico y social).

La interacción de estos factores, internos y externos, da lugar a procesos de envejecimiento  con distinto grado de impacto sobre el bienestar y la calidad de vida  de las personas. 

En función de dicho impacto, podrían distinguirse tres tipos de envejecimiento.

Envejecimiento normal

El envejecimiento normal, hace referencia al proceso de envejecimiento que transcurre con un declive de las capacidades mentales gradual y limitado, afectando especialmente  a la memoria y a la velocidad de procesamiento. Sin embargo, cuando hablamos de envejecimiento normal, entendemos que estas dificultades cognitivas que se experimentan no provocan limitaciones en el desempeño de las actividades de la vida diaria.

Envejecimiento patológico

En el caso del envejecimiento patológico, el anciano a partir de un determinado momento empieza a experimentar un deterioro superior a lo esperable, comprometiendo algunas Actividades Instrumentales y Avanzadas de la Vida Diaria (AIVD/ AAVD).

Las alteraciones pueden extenderse a otras dimensiones cognitivas además de la memoria, como el lenguaje, la orientación, la comprensión, el  juicio, el  control del comportamiento y la atención, dando lugar a una entidad clínica conocida como Deterioro Cognitivo Leve (DCL) dentro de la cual pueden distinguirse distintos tipos en función de los dominios cognitivos a los que afecta.

Si afecta solo a la memoria hablaremos de DCL- amnésico de dominio único, si afecta a otras funciones distintas a la memoria,  DCL no amnésico de dominio múltiple, etc. (Jurado, et al., 2013)

La presencia de DCL es más común en la franja de edad situada por encima de los  65 años, esta condición se relaciona con una mayor probabilidad  de progresión del deterioro y representa un factor de riesgo de peso para la aparición posterior de demencia asociada a trastornos neurodegenerativos tales como la Enfermedad de Alzheimer, de Parkinson, Demencia Vascular, etc.

El punto a partir del cual un DCL pasaría ser considerado como demencia, sería aquel en el que el compromiso de las  Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD) por el deterioro mental, impide la autonomía del anciano.

El envejecimiento exitoso

El envejecimiento exitoso es quizá el menos transitado de los recorridos posibles, se caracteriza no sólo por la ausencia de un deterioro significativo, sino por la puesta en marcha de los recursos físicos, cognitivos y emocionales con el objetivo de lograr realización personal, apertura al conocimiento, a las relaciones interpersonales, al aprendizaje y a las nuevas experiencias.

En definitiva, hablar de envejecimiento exitoso es hablar de disfrutar de la vida en la vejez y seguramente también de disfrutar de la vejez en sí misma.

Desde este punto de vista, el envejecimiento exitoso no es algo que escape totalmente a nuestro control puesto que un importante componente del mismo hace referencia a la actitud del anciano y a los medios externos que se introducen en el entorno con el fin de empoderarlo, capacitándolo para poder emprender en aquello que desee.

En neuropsicología, a este enfoque rehabilitador orientado a la mejora de la adaptación y la autonomía, y por ende, a la mejora del bienestar y la calidad de vida en base a la inclusión de medios externos, se le conoce como estrategia comepensatoria.

Entre los medios externos que pueden implementarse para mejorar la adaptación del anciano a su entorno y lograr cotas de calidad de vida asociadas a un envejecimiento exitoso, destaca la asistencia directa por cuidadores profesionales o bien familiares en aquellas áreas que impulsan y promueven  su autorrealización, autoconfianza y apoyo social, que no pueden ser cubiertas por la autonomía del anciano y que van más allá de las actividades básicas de la vida diaria.

La asistencia domiciliaria de mayores es cada vez una opción más recurrida por personas a cargo de ancianos, no solo se recurre a ella como reemplazo a las residencias de tercera edad cuando el anciano ha perdido autonomía, sino que se recurre a ella con la intención de preservarla y posibilitar actividades que ya no podría realizar sin apoyo.

La vejez es una etapa de alta resistencia al cambio y puesto que la capacidad de adaptación es escasa, la institucionalización del anciano si no se cuenta con su aceptación voluntaria y libre puede tener un fuerte impacto negativo sobre su bienestar mental y no siempre es la opción adecuada si existen otras.

BIBLIOGRAFÍA:

Jurado, M., Mataró, M., & Pueyo, R. (2013).Neuropsicología de las enfermedades neurodegenerativas Madrid: Editorial Síntesis.  

 

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